martes, 26 de mayo de 2009

Mi confrontación con la docencia

Como la mayoría de los maestros que trabajamos en el nivel medio superior soy egresado de la Universidad. Estudié y me gradué como licenciado en historia (1999) en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, en un principio desarrollé actividades propias de mi profesión y trabajé en un archivo judicial en Villahermosa. Por cuestiones familiares tuve que regresar a mi lugar de origen (Tapachula) y busqué una nueva fuente de trabajo. Como pasaba el tiempo y económicamente ya no me podía sostener busqué trabajo como docente a pesar de la aversión que tenía hacia la misma. No me fue difícil encontrar trabajo y empecé en la docencia como maestro interino en Telesecundaria (septiembre de 2000). Confieso que fue un mes de martirio, no sabía que hacer dentro del aula y como tratar a los alumnos. Mis problemas no fueron por el desconocimiento de los contenidos curriculares sino por la forma como desarrollarlas para hacerlo entendible a los muchachos. Durante un mes no le vi sentido a mi trabajo y la única recompensa fue mi sueldo al final. Sin embargo como el tiempo apremia y los recursos económicos escasos seguí en la docencia. En agosto de 2001 salió una convocatoria para maestros del subsistema de Telebachillerato, la cual me llamó la atención y ante la comodidad que este trabajo representaba para mí por los fines de semana libres, los días festivos y el calendario de vacaciones que permiten la convivencia familiar, decidí presentar examen y lo acredité, desde entonces soy docente del nivel medio superior. En un principio como mencioné arriba no le encontraba mucho sentido a mi trabajo. Me sentía como un aventurero en el campo de la educación y un mercenario de la misma. Para encontrarle sentido a algo que me aburría me enrolé en una maestría sobre educación la cual no concluí pero me ayudó mucho para comprender mi papel como docente y reorientar mi práctica.
Allí entendí que educar no era solo transmitir conocimientos, sino mas bien fomentarlos y desarrollarlos, que los conocimientos implicaban también habilidades, destrezas, valores y actitudes, y que el trabajo docente era el mas noble que había en la sociedad, ya que no se trabaja con objetos sino con personas, con jóvenes que serán el futuro del país.
Ser docente en el nivel medio superior significó para mí estar en contacto con la juventud, que es el sector de la población mas vulnerable pero también la mas creativa, dinámica y sincera. El contacto cotidiano con ellos me anima a ser mejor todos los días, a estar vivo ya que me contagian con sus energías e ilusiones.
La satisfacción que me da el trabajar en este nivel es precisamente el contagio que ellos me dan, me hacen sentir joven a pesar de los años. Verlos como aprenden es también una gran satisfacción, de como egresan y continúan sus estudios superiores. De hecho durante estos siete años varios ya son profesionistas y son motivo de orgullo haberlos ayudado en su formación.Ciertamente tengo insatisfacciones pero no es con ellos, ni con la comunidad ni mis compañeros, es con el sistema político y administrativo encargado de la educación, que nos margina y no nos apoya. Necesitamos su respaldo por que nosotros no podemos hacer todo. Sin embargo no es motivo para dejar de trabajar con entusiasmo, lo seguiré haciendo mientras pueda y ellos (los muchachos) me contagien con sus energías.

Mi aventura de ser docente

Al leer el artículo del maestro Esteve, no cabe duda que hizo una descripción casi exacta del proceso de cómo llegué a ser maestro. Al ir leyendo poco a poco cada una de las páginas fue recordando cada una de las etapas por las que fui pasando. En un principio como egresado de la Universidad y haber ingresado a un campo ajeno al de mi profesión me sentía como un auténtico aventurero, entendiéndose esta palabra como juego, algo no serio y pasajero. Sin embargo a través de estos ocho años que he pasado en un salón de clases me he dado cuenta que en realidad el trabajo docente si es una auténtica aventura, pero entendida esta ahora como un camino lleno de sorpresas agradables, de realizaciones, de hacer cosas atrevidas, de satisfacciones y de descubrimientos.
La clave para llegar a este punto es superar los avatares que representa el primer día de clases y los primeros días frente a los jóvenes. En mi primer día como maestro no sabía que hacer, el día se me hacía muy lento y sentía una sensación de desconfianza e inseguridad, sentía la mirada profunda de los jóvenes que vigilaban cada uno de mis actos. Con el tiempo pude sobreponerme y encontrarle sentido a lo que hago todos los días en el salón de clases. Como diría el maestro Esteve, cuando uno logra disfrutar el momento es entonces cuando podemos decir que nos hemos realizado, por que entonces el tiempo ya no cuenta, no se siente, además que no te aburre lo que haces, sabes el qué y el por qué de tus actividades.
No cabe duda que no pudo haber existido una mejor lectura para motivarnos e iniciarnos en la especialidad, en este camino de la docencia, en esta búsqueda de nuestra práctica docente, en esta aventura pedagógica.

Los Saberes De Mis Estudiantes

Con respecto al uso que los estudiantes hacen de Internet en la escuela donde trabajo, es muy poco lo que les puedo comentar. La comunidad es muy pequeña y solo cuenta con los servicios básicos de agua, drenaje y energía eléctrica. En la escuela hay algunas computadoras pero no tienen el acceso a Internet porque este servicio no existe ni en la comunidad. Los alumnos saben de computación lo básico, el único programa que manejan bien es el procesador de textos (Word) y mas o menos el Excel. Como no hay Internet se les enseña los alumnos a buscar información en Encarta para apoyar sus tareas.
Solo utilizan el Internet cuando salen del pueblo para hacer sus mandados y compras a la cabecera municipal, es entonces cuando algunos aprovechan a navegar en el ciberespacio. El poco uso que los estudiantes de la escuela hacen de este servicio consiste en utilizar esta herramienta para consultar información sobre tareas que les dejamos nosotros los maestros. En dichas tareas he podido apreciar que utilizan la técnica de copiar y pegar, es decir, no procesan la información para obtener lo mas significativo, sino que la guardan y la imprimen tal y como aparece en los artículos publicados, incluso copian y pegan lo primero que encuentran en Google sin hacer una lectura previa y discriminatoria sobre los demás artículos que aparecen. No saben distinguir los textos serios de los triviales.
Por lo que he platicado con los alumnos que hacen uso del Internet, una vez que han terminado su tarea lo utilizan para escuchar música, ver imágenes, fotos y videos, la mayoría de las veces es al revés, primero escuchan música, ven fotos y vídeos y ya al final se ponen a hacer su tareas. Nadie tiene correo electrónico y mucho menos usan el chat, no hacen uso de estos servicios que ofrece Internet, por lo mismo de que no existe en la comunidad y los tiempos en que utilizan esta herramienta, de acuerdo a lo que investigué es cuando mucho una vez al mes.
Como no se tiene el acceso a esta herramienta, es muy difícil crear estrategias que tengan como eje el uso de esta tecnología, puesto que no la tienes contemplada en tu práctica cotidiana. Lo único que puedo hacer no es tanto enseñarles a saber navegar, sino mas bien hacerlos conscientes del por qué consultar Internet, cuándo hacerlo y de la riqueza en materia de comunicación e información que ofrece el Internet si lo ponemos a disposición del servicio educativo, así como de la necesidad de compartir con los demás estos saberes y de aprovecharlos para su formación.