martes, 26 de mayo de 2009

Mi aventura de ser docente

Al leer el artículo del maestro Esteve, no cabe duda que hizo una descripción casi exacta del proceso de cómo llegué a ser maestro. Al ir leyendo poco a poco cada una de las páginas fue recordando cada una de las etapas por las que fui pasando. En un principio como egresado de la Universidad y haber ingresado a un campo ajeno al de mi profesión me sentía como un auténtico aventurero, entendiéndose esta palabra como juego, algo no serio y pasajero. Sin embargo a través de estos ocho años que he pasado en un salón de clases me he dado cuenta que en realidad el trabajo docente si es una auténtica aventura, pero entendida esta ahora como un camino lleno de sorpresas agradables, de realizaciones, de hacer cosas atrevidas, de satisfacciones y de descubrimientos.
La clave para llegar a este punto es superar los avatares que representa el primer día de clases y los primeros días frente a los jóvenes. En mi primer día como maestro no sabía que hacer, el día se me hacía muy lento y sentía una sensación de desconfianza e inseguridad, sentía la mirada profunda de los jóvenes que vigilaban cada uno de mis actos. Con el tiempo pude sobreponerme y encontrarle sentido a lo que hago todos los días en el salón de clases. Como diría el maestro Esteve, cuando uno logra disfrutar el momento es entonces cuando podemos decir que nos hemos realizado, por que entonces el tiempo ya no cuenta, no se siente, además que no te aburre lo que haces, sabes el qué y el por qué de tus actividades.
No cabe duda que no pudo haber existido una mejor lectura para motivarnos e iniciarnos en la especialidad, en este camino de la docencia, en esta búsqueda de nuestra práctica docente, en esta aventura pedagógica.

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