Como la mayoría de los maestros que trabajamos en el nivel medio superior soy egresado de la Universidad. Estudié y me gradué como licenciado en historia (1999) en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, en un principio desarrollé actividades propias de mi profesión y trabajé en un archivo judicial en Villahermosa. Por cuestiones familiares tuve que regresar a mi lugar de origen (Tapachula) y busqué una nueva fuente de trabajo. Como pasaba el tiempo y económicamente ya no me podía sostener busqué trabajo como docente a pesar de la aversión que tenía hacia la misma. No me fue difícil encontrar trabajo y empecé en la docencia como maestro interino en Telesecundaria (septiembre de 2000). Confieso que fue un mes de martirio, no sabía que hacer dentro del aula y como tratar a los alumnos. Mis problemas no fueron por el desconocimiento de los contenidos curriculares sino por la forma como desarrollarlas para hacerlo entendible a los muchachos. Durante un mes no le vi sentido a mi trabajo y la única recompensa fue mi sueldo al final. Sin embargo como el tiempo apremia y los recursos económicos escasos seguí en la docencia. En agosto de 2001 salió una convocatoria para maestros del subsistema de Telebachillerato, la cual me llamó la atención y ante la comodidad que este trabajo representaba para mí por los fines de semana libres, los días festivos y el calendario de vacaciones que permiten la convivencia familiar, decidí presentar examen y lo acredité, desde entonces soy docente del nivel medio superior. En un principio como mencioné arriba no le encontraba mucho sentido a mi trabajo. Me sentía como un aventurero en el campo de la educación y un mercenario de la misma. Para encontrarle sentido a algo que me aburría me enrolé en una maestría sobre educación la cual no concluí pero me ayudó mucho para comprender mi papel como docente y reorientar mi práctica.
Allí entendí que educar no era solo transmitir conocimientos, sino mas bien fomentarlos y desarrollarlos, que los conocimientos implicaban también habilidades, destrezas, valores y actitudes, y que el trabajo docente era el mas noble que había en la sociedad, ya que no se trabaja con objetos sino con personas, con jóvenes que serán el futuro del país.
Ser docente en el nivel medio superior significó para mí estar en contacto con la juventud, que es el sector de la población mas vulnerable pero también la mas creativa, dinámica y sincera. El contacto cotidiano con ellos me anima a ser mejor todos los días, a estar vivo ya que me contagian con sus energías e ilusiones.
La satisfacción que me da el trabajar en este nivel es precisamente el contagio que ellos me dan, me hacen sentir joven a pesar de los años. Verlos como aprenden es también una gran satisfacción, de como egresan y continúan sus estudios superiores. De hecho durante estos siete años varios ya son profesionistas y son motivo de orgullo haberlos ayudado en su formación.Ciertamente tengo insatisfacciones pero no es con ellos, ni con la comunidad ni mis compañeros, es con el sistema político y administrativo encargado de la educación, que nos margina y no nos apoya. Necesitamos su respaldo por que nosotros no podemos hacer todo. Sin embargo no es motivo para dejar de trabajar con entusiasmo, lo seguiré haciendo mientras pueda y ellos (los muchachos) me contagien con sus energías.
Allí entendí que educar no era solo transmitir conocimientos, sino mas bien fomentarlos y desarrollarlos, que los conocimientos implicaban también habilidades, destrezas, valores y actitudes, y que el trabajo docente era el mas noble que había en la sociedad, ya que no se trabaja con objetos sino con personas, con jóvenes que serán el futuro del país.
Ser docente en el nivel medio superior significó para mí estar en contacto con la juventud, que es el sector de la población mas vulnerable pero también la mas creativa, dinámica y sincera. El contacto cotidiano con ellos me anima a ser mejor todos los días, a estar vivo ya que me contagian con sus energías e ilusiones.
La satisfacción que me da el trabajar en este nivel es precisamente el contagio que ellos me dan, me hacen sentir joven a pesar de los años. Verlos como aprenden es también una gran satisfacción, de como egresan y continúan sus estudios superiores. De hecho durante estos siete años varios ya son profesionistas y son motivo de orgullo haberlos ayudado en su formación.Ciertamente tengo insatisfacciones pero no es con ellos, ni con la comunidad ni mis compañeros, es con el sistema político y administrativo encargado de la educación, que nos margina y no nos apoya. Necesitamos su respaldo por que nosotros no podemos hacer todo. Sin embargo no es motivo para dejar de trabajar con entusiasmo, lo seguiré haciendo mientras pueda y ellos (los muchachos) me contagien con sus energías.
Hola Mario:
ResponderEliminarSiento que todos pasamos esa experiencia cuando nos enfrentamos a los jóvenes por primera vez y más cuando no hemos tenido experiencia en la docencia, pero nuestro quehacer en el aula vamos adquiriendo esa experiencia y manejo de la didáctica, la cual la mayoría a inicios carecemos.
Saludos
Doris.
Qué tal Mario.
ResponderEliminarEntiendo el retraso de la publicación de tu blog, ya que como dices vives en un lugar donde no hay internet, te quedo muy bien
en horabuena.
Recibe un cordial saludo.